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domingo, 11 de mayo de 2008

Me diste un beso aquel día


Me diste un beso aquel día

Y el sol en la luna se tornó

La estrella más lejana que existía

Se posó por un rato en mi balcón.

 La noche que cayó no era clara.

 Las nubes comenzaron a acechar.

Unas lenguas viperinas y macabras

Escuchaban tras la puerta mi llegar.

Escondí como pude mis deseos.

La mirada y mis manos al hablar.

Esta voz que se vuelve quebradiza

Y mi boca sin dejarme respirar.

Y los fuegos más calientes de la tierra

En mi puerta se plantaron a esperar,

Me juraron no marcharse de mi vida

Y quemarme para siempre sin piedad.

Ahora vago por el mundo de los muertos,

Por aquel beso que nunca debí dar.

Pero en aquella mañana tan fría

 Si volviera a vivir…
¡Te volvería a besar!

 

Encarna Recio Blanco.




jueves, 17 de abril de 2008

Dicen que estás con otra...


Dicen… que estás con otra

Una mujer especial

Que nadie os ha visto juntos

Pero juran que es verdad.

Que te ha vuelto la sonrisa

Y las ganas de gritar

Que la besas a escondidas

Y sueñas con su llegar.

 Cuentan… que nadie conoce

Tú forma de proceder

Porque eres muy sensato

En las cosas del querer.

Pero que te ha vuelto loco

Y has perdido la razón

Y que en un mundo lejano

Buscas un lugar para los dos.

Dicen… que cuando estáis solos

Os devora la pasión

Y que os amáis entre rincones

Cuando ya se esconde el sol.

Cuando a mí me lo contaron

Maliciosa sonreí...

Me di la vuelta despacio

Y mis pasos proseguí.

Hacia la cuartilla en blanco

Que tengo que sembrar

Para que tú en la distancia

La puedas saborear.


 Encarna Recio Blanco.




martes, 12 de febrero de 2008

La gente al pasar


 La gente al pasar me mira

¿Que estará escribiendo?

 Sentada no descanso, escribo.

De rodillas rezo y escribo.

De pie, en pie de guerra escribo.

Y la gente…mira que te mira.

Yo no veo a nadie y sigo en mi faena

De echar de mi mente lo que me envenena.

Pasa un mendigo y al lado se sienta

Le doy un poema y se lo merienda.

Y pasa el lotero, me mira riendo

Del desaguisado que yo estoy haciendo.

 Un guardia me dice que no puedo estar

Sentada en el banco sin talones dar.

El cura me dice que me vaya a misa

Porque se perdonan las falsas sonrisas.

 No escucho a nadie y sigo escribiendo

Cuando pasa  un niño con un padre nuevo.

Se me  acerca un viejo ¿Que estás escribiendo?

Yo no le contesto y le doy mil besos.

 La luna aparece con pañuelo nuevo

Me dice que suba, que pare,

Que me estoy muriendo.

Encarna Recio Blanco










sábado, 9 de febrero de 2008

Apresúrate Maria. " Atardeceres de Fuego"

 
La plaza de un pueblo cualquiera…
En frente, la iglesia....Tocan al rosario.
Ellas van…Critican…y Rezan.




Apresúrate... Maria que ya tocan AL rosario.

Hoy lo reza el padre Antonio y ayer estaba tan guapo.

 No te olvides, María Antonia de meter a los canarios:

Si repite el temporal, al volver, estarán ahogados.

Con sus decentes toquillas, las cuatro van al rosario.

Sus cabezas protegidas con tul de encajes bordados.

 Al entrar en la parroquia, se santiguan con recato,

Fingen gran recogimiento, pero miran con descaro.

Al salir, en la explanada, se quedan cuchicheando.

Vamos a casa de Aurora es pronto para acostarnos.

Detrás  de aquél ventanal las cuatro fiscalizando.

¡Mira, mira! ¡Qué descaro! ¿Pues no que se van besando?

¡Dónde vamos a llegar!!! ¡Ay! ¡Qué sobo la está dando!

¡Mira por donde la toca! ¡Cállate y mira Rosario!

Ahora pasa la fulana. Vaya un lujo que ha sacado;

Porque tiene veinte años presume demasiado.

Pues nosotras fuimos honradas. Siempre todo lo guardamos.

¿A mí besarme? ¡Jesús! Perdóname por pensarlo.

 Honradas hasta la muerte, dicen a coro las cuatro.

Al menos que quede alguien…esas no tienen recato.

 Vámonos a descansar que la noche va llegando…

Y si nos ven salir tarde... Pueden muy bien criticarnos.

 Cuando a solas en sus cuartos ven sus cuerpos destrozados

Desentumecen y sacan las ansias que están guardando.

 ¡Para qué Señor  pusiste estos pechos que están flácidos!

 ¡Para qué!  Si nadie quiso tocarlos.

 Nuestros ojos ya sin brillo, caras  y cuellos surcados.

Bocas seca  y sin brío y estas piernas que son palos.

 Las cuatro, azotan su honra con deseos  inhumanos.

Sueñan miles de caricias… Que a ellas nunca les llegaron.


Encarna Recio Blanco.