¡Ahí te quedas, contigo!
Y con todo
lo que te rodea.
Humo, huellas, cicatrices
Y negros grilletes
en tus muñecas.
Sigue pues con esa vida
Amarga y
sin alegría.
Con el
hastío en tus noches
Con luto y
melancolía.
Estás cavando tu fosa
Con el pico
más amargo,
Al no poder conseguir
Lo que
tanto has deseado.
¡Ahí te quedas, contigo!
Con el
otoño que avanza,
Por no
decir a voz en grito
Que me
quieres y me amas.
Te da miedo el que dirán
Esas
lenguas viperinas.
¿No tienes
miedo a morirte?
¿Un poco más
cada día?
Eres tan pobre, tan pobre
Que sólo
tienes dinero
Para
comprarte la fosa
Más grande
del cementerio.
Una vez se puede amar
Y
doscientas veinticuatro.
El corazón
tiene cabida
Para muchos
más abrazos.
¡Ahí te quedas, contigo!
Ya me cansé
de esperar.
Pasó el
tren por tu vía
Y lo
dejaste escapar.
Encarna
Recio Blanco

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