La tarde cae despacio
sobre el día
Como el sol dudaba en
despedirse
Y en el aire suena
una melodía
Que invita a mi
corazón a no rendirse.
Por tu nombre, lo
pronuncia sin prisas
Casi en secreto
Y en cada silaba deja
que te nombre
La luz, que guardas
dentro de tu pecho.
Porque hay instantes que nacen contigo
Claros, cálidos,
hechos de tu esencia.
Y me basta un gesto,
un recuerdo
Un abrigo para que el
mundo
Vuelva a tener
presencia.
Encarna Recio Blanco

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