miércoles, 15 de mayo de 2019

Si pudiera hilvanar




Si pudiera hilvanar con esmero
en este folio, un sinfín de palabras,
te diría confusa y derrotada,
 lo que siento en el fondo de mi alma.

Si pudiera bordarlas, adornarlas
 con ribetes de oro, con hilos de plata,
acicaladas con el resplandor del Cielo
y de esa Luna,  que me mira enajenada.

Si pudiera  seguir perseverante
sobre los musgos secos de mis esperanzas.
Sin que el dedal se me escape
de estas manos agrietadas.

Si pudiera decirte en estos renglones
lo que no pude, frente a frente, cara a cara,
al ver que te despedías para siempre
en aquella estación abandonada.

Si pudiera no quererte y olvidarte.
Si pudiera asesinar al duelo que me embarga.
Si pudiera terminar mi vida sin recordarte…
Entonces…
 Terminaría esta labor,
con mi sangre en ella derramada.

¡Si pudiera…Si pudiera!

Encarna Recio Blanco

jueves, 9 de mayo de 2019

Aunque tú no lo sepas




Aunque tú no lo sepas
me he inventado tu nombre,
para que la noche mitigue
mi agónica espera.

Aunque no me oigas
siempre te llamo,
cuando la madrugada
hace estragos en mi almohada.

Con relojes  sin cuerdas,
contando las horas,
con mis sueños envueltos
en amapolas.

Aunque tú lo ignores
he besado tus huellas,
he limpiado tus lagrimas
y he llamado a tu puerta.

Tú no lo pensabas
pero siempre te esperaba,
 en aquella estación
entre vientos y escarchas.

Aunque no lo comprendas
la vida se nos escapa,
con atisbo de temores
y sin esperanzas.

Aunque mis silencios
no comprendas eran
 para no despertar al  guardián,
que te tiene entre rejas.

Aunque tú no tengas la valentía
 que a mí me sobra…
Ya me faltan las fuerzas
y te cierro mi puerta.

Aunque tú no entiendas a los poetas.
Ni a los limpios de corazón.
 Te diré…
Que ellos prefieren la muerte…
A una traición!


Encarna Recio Blanco

jueves, 2 de mayo de 2019

Madre-felicidades



Madre…

Cuantas veces mi pluma sencilla se calla con miedo,
 se queda sin tinta y el papel se rompe.

Nunca pude madre estando consciente
hacerte un poema como te mereces.

Fui la oveja negra en redil caliente.
Fui la incomprendida, la que quizás no merece
llevar tu apellido, Blanco cual la nieve.

Fue tu primer beso, promesa, fue tu constancia mi guía,
fueron aquellos cachetes luz, para mis negros días.

Fuiste poniendo pontones a mis desvaríos de niña
para que fuera muy limpia, no sólo para ir a la escuela
si no, para ir por la vida.

Un buen día de tu nido voló tu paloma herida
y se puso sola  remontando sendas valles y colinas.

Lejos de ti comprendió porque tantas regañas
el “Ten cuidado! ¡No corras…! y ¡heme aquí con mil heridas!

Ahora me paro y medito, ahora que ya no soy niña,
y me duele el corazón y me duele el alma mía,
por no saber si llegué, a lo que soñaste un día.

Recordé tanto mi escuela, a mi Maestra,
y aquella farmacia fría donde yo, aun tan pequeña,
ya escribía mis poesías.

Poesías que siempre hablaban de lo que desconocía,
de lo que me imaginaba, de lo que después vendría.

¡Al amor pobre de mí! a la vida y era tan niña,
y esas cosa que hoy conozco antes, que distinta las creía.

Hoy con los años se tornan en realidades tan frías
que te hielan las entrañas que te aterida tus días.

Por eso añoro las cosas madre de cuando era una niña.

Sé que el mundo me enseñó cosas que tus no sabías
y que si las conocías…siempre tú las silenciaste
para no tarar mis días.

Pero como es imposible ir de buenas por la vida,
porque los golpes te hacen abrir los ojos aprisa.

Se endurecieron mis huesos, trabajé como tú hacías
y esquivé las zarzas negras que a mi paso florecían.


Y aquí me tienes, ya hecha casi una mujer prendida
de este mundo más bien malo, con mi alma más bien limpia.

Otra vez madre lo intento, pero ya ves, no es poesía,
fueron suspiros al viento que recoge esta cuartilla.

Otra vez madre será, cuando mis musas dormidas
Despierte, prometo hacerte Madre…
la mejor de mis poesías.

Encarna Recio Blanco

martes, 30 de abril de 2019

Reflexiones-El amor


 

El amor…
El amor, es esa pócima milagrosa que cura las tristezas. Es el  motor que hace andar a los sueños. El bálsamo sagrado del alma, es algo, que no se toca, se siente, no se hace, se construye, no se busca, se encuentra, no se pide, se entrega.

 Hay que sentirlo aunque solo sea entre los sueños y, contar los segundos que pasan hasta verlo, esperarlo impaciente en el banco de los deseos, o deshojando margaritas en la ciudad perdida de los recuerdos,  en las ruinas que la noche deja marchitas sobre nuestra almohada.

Hay que saborearlo, por las ligeras esquinas de las emociones, por los lejanos valles de la madrugada, y por la eterna sonrisa de la luna.
A cada paso, en cada libro,  en todas las estrellas que se posan en el firmamento,  en la cara oculta del matiz,  que guardan nuestros secretos, en el frío de la noche, en el cálido encuentro, en las brumas de los mares, en lo oscuro de un cuerpo, y  en cada momento de nuestras vidas.

Hay que esperarlo  impaciente en el Cielo de los elegidos, en la nube roja del destino, en la cara y la cruz, de cualquier quimera, en el valle, en las montañas, entre las olas del mar, en las mieles de la brisa, o en la oscura guarida, donde por la  noche la tormenta  anida.
 Hay que decir te quiero, te amo, en la pobreza, en lo rico del momento, en la calle más poblada, o  en la soledad de un desierto.

El amor, siempre hace una parada en el andén de nuestra estación, para preguntarnos, si por un día, somos capaces de amar de verdad a alguien más, que a nosotros mismos.
 Si tenemos amor encontraremos las  fuerzas para el perdón, las esperanzas en las batallas, la seguridad en el palco del miedo, y  en los desencuentros.

Hay que atravesar desiertos a veces, para encontrar un oasis en lo más recóndito de la tierra, en nuestros corazones, y dejar a la criatura,  que vive  dentro de  nosotros libre, alegre y feliz.
 En el amor hay que tener la  madurez para decir me equivoqué, la valentía para decir perdóname, la sensibilidad para decir, te necesito, y la  capacidad para decir te amo…te amo.

Al amor, le pedimos alas para volar lejos, y en la distancia vemos donde nos encontramos.
 Él nos da tiempo para aprender de lo vivido, para luchar y saber con quién nos enfrentamos, para correr y llegar a un buen puerto.
Si no tenemos  alas, si carecemos  de  tiempo, si no tenemos días, ni Cielos, ni noches en vela,  ni siquiera tenemos sueños, no podremos seguir viviendo.


Esta noche memorable, en la que celebramos con la poesía día de los enamorados, donde hablamos de corazón a corazón, les diré, que guarden el amor como el tesoro más grande de sus vidas, en un cofre repleto de bellos retratos, de buenos recuerdos, de poemas de amor, aunque sean lejanos y, sobre todo, aquellos primeros besos en la soledad de una noche cualquiera.

Les diré que sueñen despiertos, a cada momento del día, y que vivan con intensidad, todas las situaciones que nos ofrece la historia que interpretamos.
El tiempo todo lo palia, y que los minutos son eternos, tanto… como nosotros queramos alargarlos.
Les diré, que tanto en el amor como en las guerras, no hay soldados sin heridas, pero también nos aportan las más bellas de las alegrías.
Espero y os deseo, que tengáis suficiente felicidad para que seáis más dulces, que tengáis las suficientes pruebas, para que os hagáis más fuertes, y suficientes esperanzas, para alcanzarlo.

El amor es como un viaje, lugar de salida, una mirada, lugar de llegada, un corazón, y sobre todo, recordar que antes de tocar unos labios, hay que acariciar el alma, y  que antes de conquistar un cuerpo, hay que tratar ganarse un corazón.

Hoy les deseo amigas y amigos enamorados, las más grandes de las pasiones, les auguro el más bonito de los versos y el cofre más repleto de amor, y sobre todo… no os olvidéis cada mañana, de pintar el amanecer, con una bella sonrisa.

Esta noche les voy a revelar uno de mis secretos más ocultos, todavía…todavía, siento la pasión, siento la pasión y el amor, con igual intensidad de cuando era una jovencita, en el único órgano que no envejece…Mi corazón.

Encarna Recio Blanco.


Para Maria Dolores Moreno Meseguer






En tu nombre llevas a la Virgen…María.
También portas los Dolores
y mil flores que perfuman
ese corazón tan noble.

En tus manos se conjuga
el embrujo, el arte, y la magia,
 cuando tus castañuelas
  saltan y bailan. 

Te afanas para repartir
las alegrías…un bien..
un tanto escaso
en nuestros  días.

Llevas la sonrisa puesta
para lo bueno y lo malo
y el corazón sin cadenas
por si puedes regalarlo.

Yo se que tú  muchas veces
necesitas una mano
pero te escondes las lágrimas
y sigues bailando.

Tú eres el hada buena
de la gente desdichada
cuando te buscan, te encuentran
abriendo tu corazón que danza.

Eres linda sin quererlo
eres bella sin buscarlo
aunque las palabras sobran
cuando se bordan las obras.

Que te acompañe la dicha
que no sientas el dolor
y que sigas desgranando por el mundo
las melodías del amor.

Gracias por esa alegría
gracias por acompañarnos
que la poesía está viva siempre
en tus castañuelas y en tus manos.

Encarna Recio Blanco
29-04-2019 


martes, 23 de abril de 2019

Reflexiones-Me importa un pepino.



Me importa un pepino tener que ponerme gafas graduadas, para leer.
Ni me importa teñirme el pelo de rubio platino, cuando en mi cabeza me asomen las canas.

No me importa que mi piel se vaya surcando y ya no esté tan lozana. Me doy bien de cremas, me pongo pestañas, me pinto las uñas y salgo a la calle cual Reina entronada.

No me importa ir más despacito cuando camino, cuando voy a la playa, cuando voy a misa, o para andar por mi casa.
Ni  me cuesta hacer gimnasia cada mañana y régimen, para no engordar, algunas semanas.

 Ni me importan que me digan que voy para vieja, no saben lo que tengo dentro, ni los sueños que acuno, ni los besos que me quedan por dar, se puede ser vieja a cualquier edad.

Me importa lo vivido, la cosecha  conseguida  de mi frondosa siembra.
Las metas que alcancé subiendo y bajando y  el haber ganado la guerra, en  más de una batalla cruenta.

 Ya no me importan los años que pasan veloces, sobre mi existencia. Me importa vivir el instante, el presente… El ayer, me molesta.

Soy feliz, entre mis folios tan llenos de versos, en la compañía de mi perro que se relame de gusto, cuando por la huerta lo paseo.

Me siento más joven, que algunas que pasan sombrías a mi vera, sin una sonrisa, sin ninguna meta, solo en la búsqueda de aquel que se acerque, y le resuelva  la papeleta, su triste  existencia.

Ya no me importa lo que el viento se llevó, me importa lo que el alba cada mañana me puede traer, siempre pienso en positivo y me digo, que lo bueno está por llegar.

Me importa la vida a cualquier edad, si sabes vivirla intensamente, con alegría, con buenos amigos y sobre todo, hay tener en el fondo del alma, un remanso de Paz y mucho Amor para dar.


¡Una mujer puede tener ochenta años, y volverse a enamorar!

No me importa no tener en mi dedo el anillo de casada, ni a un hombre a mi lado que no me quiera, ni sepa valorarme, de la noche a la mañana.

…Y no es que quiera estar sola, es que como decía “Quetzal Noah” aún no he encontrado al hombre, que quiera asumir el compromiso, de ser libre y feliz a mi lado. 
Encarna Recio Blanco