miércoles, 18 de junio de 2008

En el planeta que imagino



 En el planeta que imagino

No existe el tiempo ni el mal

Ni sonrisas destrozadas

Por la cruel realidad.

Ni coches en veloz carreras

Ni prisas, ni polución

Ni obreros sin un trabajo

Ni mentiras sin perdón.

Ni sicarios siempre en guerras

Matando sin remisión

A niños, viejos o ancianos

Sin ninguna compasión.

No existe la bomba atómica

Ni ninguna enfermedad

Ni las caras sin sonrisas

Ni espinas en un rosal.

Ni políticos de al cuarto

Que sólo saben llenar

Bien sus arcas del dinero

De la pobre sociedad.

Hay caminos de ida y vuelta

Y podemos tropezar

Las veces que haga falta

Para volver a empezar.

 El Mundo que yo imagino

No entiende de esclavitud

Ni de censuras ni vicios

Ni castigos en la cruz.


Encarna Recio Blanco.


Ya no se puede salir a la calle





¡Ya no se puede salir a la calle!

¿Y ustedes dirán? ¿Por qué?

Pues porque si te descuidas

Te roban hasta el carnet.

 

Si vas al supermercado

Cuidadito has de tener

Porque al pagar en la caja

El carro ya, ni lo ves.

 

¡Como han cambiado los tiempos!

Ya no te puedes fiar

Del que pasa por tu lado

Por si te puede atracar.

 

¡Dónde vamos a llegar!

Dice la pobre Felisa

Compungida y desolada

¿Dónde estará la justicia?

 

Por el mercado, el otro día

Yo compraba unos tomates

Me pidieron un cigarro

Y ese fue mi gran desastre.

 

Porque el bolso lo dejé

Encima de unas ciruelas

 Otro listo que acechaba

Me limpiaba la cartera.

 

Se venden puertas blindadas

Más que la leche

Más que el pan y los tomates

Más que la fina del Pepe

 

No te puedes poner joyas

Tienes que ir con quincalla

Porque si no te las limpian

O te meten la navaja.

 

El coche ya ni te cuento…

Te lo rayan con gran saña,

Y te ponen un letrero que dice:

Mañana vas, y lo apañas.

 

Bueno, bueno, que desastre.

La cosa no es para risa.

¿Dónde están esas cabezas?

¿Pensantes de aquellas listas?

 

¿Qué te voy a dar mi voto?

Siéntate si estás cansado

Porque cansada me tienen ustedes

De tanto robo y de tanto paro.

 

 Encarna Recio Blanco.





martes, 17 de junio de 2008

Tengo un corazón muy grande


Tengo un corazón, muy grande

Unas manos y unos pies

Un alma y mil sentimientos

Que andan siempre del revés.

Una verdad, mil mentiras

La bondad a rebosar

Las sonrisas bien abiertas

Para poderlas donar.

Tengo mil necesidades

Y las tengo que guardar

Para otra mejor siembra

Que tal vez, florecerá.

Tengo razón y locura

Mil obsesiones también

Un ganchillo inacabado

Y una canción por hacer.

Tengo pilares hermosos

Tengo dolor que contar

Felicidades dormidas

También tengo soledad.

Tengo lagunas y fuentes

Que toco y son de cristal

Tengo sed y tengo hambre

Sólo...de felicidad.

En venta pongo mis cosas

A cambio de un corazón...

El que vendí por inocente

A un cobarde y un ladrón.

 Encarna Recio Blanco.


lunes, 16 de junio de 2008

Buenos días...deme.



Buenos días.

Deme una pastilla.

¿Para qué dolor la quiere?

¡Me duele mucho las injusticia!

 Perdone

Pero esa “Paz-tilla"

 No se vende aún en las boticas.


 Encarna Recio Blanco.



Tal vez en otro planeta...




Tal vez en otro planeta
Bajo otra constelación
Sobre la lluvia mojada
O cualquier viejo rincón.

En los saldos que nos quedan
En las deudas por pagar
En las ramas de un olivo
O en un Cielo sin la mar.

En una nube dorada
viendo una estrella fugaz
En una selva sin leones
O en un barco sin capitán.

! Puede que en ese mundo loco
Nos volvamos a encontrar!

Gritar quiero en esta noche
Lo mucho que te deseo
Dios me podría escuchar

¡Me callo mejor y te espero!

 Encarna Recio Blanco.


He visto a Dios



He visto a Dios esta tarde

Sentado en aquella plaza

Tenía los ojos muy tristes

Y una barba muy poblada.

Mucha gente caminaba

Con sus problemas o asuntos

Y nadie se percataba

De aquellos ojos del cielo.

Con timidez me acerqué

Y le dije sonriente

Si necesitaba algo

O si podía socorrerle.

Sus ojos fijos en mí

Me hablaron sin decir palabra

Y sentí toda la dicha

Acumulada en mi alma.

Aquellos ojos me dijeron

Porque había tanta oscuridad

Si el sol brilla cada día

En los Cielos y en la mar.

Que nos dio la buena tierra

Para poderla sembrar

Y recolectar el trigo

Para ganarnos el pan

Que nos dio los sentimientos

Para poder faenar

Con el que estuviera triste

Poderlo consolar.

Indiferente pasaba

Mucha gente alrededor

Y nadie se daba cuenta

De con quien estaba yo.

Sólo quedó el vagabundo

Con su vaso de cerveza

Y mis besos y sonrisas

Que dejé sobre la mesa.


 Encarna Recio Blanco.