Yo procuro que mis versos
Vayan al pueblo a parar,
Aunque dejen de ser míos
Para ser de los demás.
Que, al fundir el corazón
En el alma popular,
Lo que se pierde de nombre
Se gana en eternidad.
Encarna Recio Blanco.
Yo procuro que mis versos
Vayan al pueblo a parar,
Aunque dejen de ser míos
Para ser de los demás.
Que, al fundir el corazón
En el alma popular,
Lo que se pierde de nombre
Se gana en eternidad.
Encarna Recio Blanco.
Desde
este mismo instante seremos dos extraños
Por
estos pocos días, quién sabe cuántos años...
Yo
seré en tu recuerdo como un libro prohibido,
Uno
de esos que nadie confiesa haber leído.
Y así mañana, al vernos en la calle, al ocaso,
Tú
bajarás los ojos y apretarás el paso,
Y
yo, discretamente, me cambiaré de acera,
O
encenderé un cigarro, como si no te viera...
Seremos dos extraños desde este mismo instante
Y
pasarán los meses, y tendrás otro amante:
Y
como eres bonita, sentimental y fiel,
Quizás,
andando el tiempo te casarás con él.
Y ya, más que un esposo será como un amigo,
Aunque
nunca le cuentes que has soñado conmigo,
Y
aunque, tras tu sonrisa, de mujer satisfecha,
Se
te empañen los ojos al llegar una fecha.
Desde este mismo instante seremos dos extraños.
Tú
bajarás los ojos y yo levantaré el
corazón.
J A. Buesa
Encarna
Recio Blanco.
En vela de noche y día paso contando las horas,
Por tu querer traicionero la pena, me está matando.
En penitencia pregunto al Dios que nos da la vida,
Por qué te fuiste con ella si era a mí, a quien querías.
Llevo tus labios pegados mi boca ¡Vida mía!
Tus ojos son en mis noches las estrellas que me avivan.
Los dolores de mi alma tan sólo los calmarías,
Si volvieras a mi lado para el resto de mi vida.
En vela de noche y día se agudizan mis tormentos,
Al pensar, que en otros brazos se está quebrando tu cuerpo.
Y yo sé, que tú me quieres, que me buscas a escondidas,
Por la calle de las ánimas vas con la cruz de la agonía.
Sé que me añoras en tu cama cuando tu cuerpo se enciende.
Y que se apaga al ver a la que a tu lado duerme.
Maldita sea la conjura. Maldito sea el dinero
Que no podrá comprar nunca un amor tan verdadero
¡Como el nuestro!
Encarna Recio Blanco.
Dicen las malas lenguas que estoy más loca que una cabra,
Porque llevo la sonrisa puesta de la noche, a la mañana.
Porque cuando llueve voy sin paraguas,
Unas veces con zapatos, y otras, descalza.
Porque paseo a mis perros a su libre albedrío,
Y me tomo tres tazas de café, cuando escribo.
Porque me pongo collares del mercadillo,
Y llevo un canasto de ilusión colgada en mis bolsillos.
Porque nunca me paro en los corrillos,
Donde las mujerucas quitan las pieles, a sus vecinos.
Cuando las veo entrar en la iglesia a rezar el rosario,
Me doy un golpe de pecho y me hago daño.
Porque tengo por amigos a un grupo de gitanillos,
Y juntos nos merendamos unos cuantos bocadillos.
Porque doy sin esperar, nada a cambio vivo el presente.
Sin preocuparme lo que dicen los demás o hacen.
Que estoy más loca que una cabra dicen las malas lenguas
Cuando me ven pasar tan limpia con mi conciencia.
Porque odio la guerras y el hambre de muchos niños,
y me aterra la farsa y la mentira de los políticos.
Porque me alejo de un mundo que quiere absorberme,
y me quedo conmigo que es quien me entiende.
¿Será que envidian mi locura?
¿O la carga de amor que llevo a cuestas?
¡Aunque la voy repartiendo! ¡Y nadie se entera!
Encarna Recio Blanco
Hay días que nacen muertos
Y segundos que son eternos.
Hay tálamos envueltos en el hielo
Y amaneceres ardiendo.
Hay noches estrelladas. Países con tormentas.
Hambre viva que mitigar y el pan escasea
Hay ecos sin voces melodías sin
partituras.
Tumbas vacías, y muertos en vida.
Hay ciegos que irradian luz. Hay mares negros.
Infiernos cercanos, y lejanos Cielos.
Hay recuerdos que arden y amores, en ruinas.
Hay castillos encantados, llenos de fantasmas.
Hay animales andantes que tienen alma.
Y humanos como fieras que matan por la espalda.
Hay corazones sin fuego, almas heladas.
Y sonrisas que lloran, cada mañana.
El dolor de la piedra gime en el cementerio.
Árboles que lloran desolados porque están ardiendo.
Hay niños sin padres. Hay padres asesinos.
Mujeres maltratadas por sus queridos.
Hay sed de justicia y los Jueces injustos.
Leyes a la medida de los poderosos.
¡Hay días que nacen muertos!
Encarna Recio Blanco.