martes, 5 de noviembre de 2024

Hay que sonreír...


Hay que sonreír, aunque la vida te golpee, aunque todos los amaneceres no sean hermosos, aunque se me cierren las puertas sonrío.

Porque soñar no cuesta nada y alivia mi pensamiento. Porque quizás mi sueño pueda cumplirse algún día, el soñar me hace feliz.

Llorar, purifica mi alma y alivia mi corazón, porque mi angustia decrece, aunque solo sea un poquito, cada lagrima, es un propósito de mejorar mi existencia.

 Amo, porque amar es vivir y quizás reciba amor, prefiero amar y sufrir, que sufrir por no haber amado nunca.

Comparto, porque al compartir se crece y porque las penas compartidas disminuyen, porque las alegrías se multiplican, sonreír, soñar, llorar…

Compartir todo y pensar, que cuando se comparte se crece.

 Que tus momentos sean de Paz y que todos los días y todas las noches sean… de sonrisas compartidas.

 

Encarna Recio Blanco.


viernes, 1 de noviembre de 2024

La tormenta y el vendaval llegaron...

 


La tormenta y el vendaval llegaron sin previo aviso

Los cielos se abrieron  para llorar a lágrimas vivas.

Entre rayos, truenos, y pedrisco iba arrasando

Todo lo que a su paso aparecía.

 La noche estremecida de luto se vestía

Para aguantar los vaivenes que la envolvían.  

Todos los  demonios salieron de sus infiernos

Para seguir persiguiendo a los que felices dormían.

El viento seguía rugiendo cual un león con hambre

El cielo se iluminaba y los truenos resonaban

Gritos a lo lejos se oían sin que pocos pudieran acudir

 Al lamento de quienes iban muriendo en las alcantarillas.

El agua en un instante  en negro fango se convertía

Y en su loca carrera arrastraba  sin piedad vidas…

Enseres, sueños, recuerdos y todo aquello

Que con tanto trabajo se consigue en la vida.

El silencio, el desasosiego y la tristeza

Hacen mella en mis manos que no pueden

Plasmar el horror tan tremendo que supone

Descifrar la pena y la tristeza que me anida.

Entre lágrimas y oraciones mi pluma entristecida

Pide a Dios que ponga sus Santas manos en todos aquellos

Que están sufriendo y les permita saber…

Que sus seres queridos están felices con Él…

En la otra vida.

 

Encarna Recio Blanco.


miércoles, 30 de octubre de 2024

En la noche de los Santos...

  


En la noche de los Santos, están las calles desiertas

El olor a crisantemos por los aires, deja su estela.

Está llorando la noche, las velas relampaguean

Y una música lejana por  el cielo parpadea.

Un susurro de guitarra acecha triste y serena

Y en el mensaje nos dicen, que nos están protegiendo.

La luna desde lo alto, esta noche está callada

Dos estrellas a su lado la acompañan en su danza.

En el monte se oyen pasos, alguien camina sin tregua

Llevan flores en el brazo y en las manos, unas velas.

Es la luz de los recuerdos que siempre, en el alma se lleva

Como el mar cuando devuelve, sus olas hacia la arena.

Hoy es el día de los Santos y os quiero felicitar

Viviendo de los recuerdos se puede resucitar.

En la noche de los Santos a todos os quiero decir

Que aunque no estén en la tierra…sus almas siguen aquí.

 

Encarna Recio Blanco.



lunes, 21 de octubre de 2024

En las brisas voy escribiendo...


 En las brisas voy escribiendo

En cualquier rayo de sol

Arriba  de una montaña

O en los brazos de un amor

En el canto de una alondra

En los suspiros del desamor

En el cáliz de una rosa

O en el rugido de un león.

En el filo de una espada

Y en el mendigo sin zurrón.

En las manos de una madre

Que nunca nanas cantó.

Por un camino empedrado

En el fusil de un sicario

Entre las olas del mar

O en el monte del Calvario.

En un mar con tempestades

Donde los barcos naufragan

En el Cielo y en la Tierra

Donde el arado se encalla.

 Por todos ellos escribiendo

Y recitando mis versos

Demandando la Paz  y la Justicia

Que quiero…

 ¡Para el Mundo entero! 


 Encarna Recio Blanco.


jueves, 17 de octubre de 2024

Sé que a veces estoy loca...


Sé que a veces estoy loca

Pero necesito más locura

Para no ver ni sentir este entorno

Que me agobia y me tortura.

Para no ser consciente

De  sentir a mí alrededor

La soledad, la amargura

La guerra, y la tortura.

Para no ver a los niños

Morir entre misiles y bombas

Entre las olas de un mar bravío

Sin salvavidas.

 Para no ver a farsantes

Con capas y espadas

Masacrar a los pueblos

Con sus letales armas.

 El poder y la mentira van unidos

Para aquellos que maquinan

Vivir a cuerpo de reyes

A costa del que mendiga.

 Por callejuelas sin salidas ondean

Banderas y panfletos

Bajo los puentes duermen

Los de sin techo.

 Para no ver que en el campo

Ya no se siembra nada

No hay sufridos jornaleros

Ni arados… ni azadas.

 Para no ver que se viola y se maltrata

A mujeres que van por el mundo

Temerosas y asustadas

Con hijos en sus entrañas.

Quiero más locura para no sentir

 Esta realidad tan dura

Que nos envuelve con su velo negro

A todos los que se esfuerzan…

¡Para encontrar la  Justicia y la Paz !

 

Encarna Recio Blanco.


martes, 15 de octubre de 2024

Cuántas veces recuerdo a mi abuela...


Cuántas veces recuerdo a mi abuela con sus faldas humildes y negras.

 En su cabeza, un pañuelo raído, y en sus pies, unas alpargatas  trenzadas, de rafia negra.

En las noches del invierno, nos llamaba  cuando la tormenta asomaba, cuanto el viento aullaba, o cuando el estruendo de la lluvia, nos asustaba. Sentadas en la mesa de camilla, con el poco calor que da un brasero sin brasas, apiñadas a su lado mis hermanas y yo, nos contaba, aquellos cuentos y consejos que tanto nos gustaban.

Tenéis que ir al colegio sin rechistar, nos decía…“Que el saber, no ocupa lugar” Aquella frase siendo tan niña en mi mente, no la podía entender, ni razonar.

¡De mayor, bien que comprendí aquellos consejos abuelita querida! “El saber, es romper las cadenas de la esclavitud”  No sé donde lo leí, pero lo grabé con fuego en mi mente, para tu consejo seguir.

Por eso, el mayor acto de rebeldía que hice en mi vida, fue estudiar, leer a los grandes, imbuirme en todo aquello que reforzara mi intelecto, para enfrentarme a la vida siendo una mujer libre.

Aprendí muy deprisa en la escuela de la vida, en la Universidad me formé también.  Pero aquellos consejos de mi abuela me sirvieron, para no olvidarme que con el estudio, el esfuerzo y el tesón, casi todo, lo podía conseguir.

  

Encarna Recio Blanco.



jueves, 10 de octubre de 2024

Tu cuerpo es la ofrenda...

 


Tu cuerpo es la ofrenda pura

Del más dulce veneno

A sorbos lentos relamo

Todos tus recovecos.

Voy a morir en el placer

Cuando me beba los momentos

Y en el fondo me pierda

Por tu cuerpo erecto.

Un quejido asaltará tu pecho

Cual tormenta arrasando los cielos

Y nos fundiremos en la fragua

Donde se dobla el hierro.

Nuestros cuerpos labriegos

Se afanan por el barbecho

Donde sembrarás tus semillas

En mi campo abierto.

 

Encarna Recio Blanco.

 

 

lunes, 7 de octubre de 2024

Queridos amigos...ya estoy de regreso...


Queridos amigos

Ya estoy de regreso

Donde me he nutrido

De soles y vientos.

 Donde descansé

De tantas carreras

Sin reloj por medio

Y sin falsas metas.

 Mi pluma escribía

Entre olas y arena

Lo que yo os diría

A mi vuelta.

 Ya estoy ante vosotros

Descansada y llena

Para seguir en la brecha

En vuestra compañía…

¡Y con mis poemas!

 

Encarna Recio Blanco.


miércoles, 5 de junio de 2024

Voy a disfrutar del Sol...

 


 

Voy  a disfrutar del Sol, a revolcarme en la arena

A compartir con las gaviotas, las migas de mí merienda.

 A nadar en solitario por el ancho mar

Para que mi mente descanse de tanto cavilar.

 Voy a dormir por el día, y a soñar por la noche…

A comerme la brisa, a beberme las flores.

 Sin relojes de por medio, sin campanas que repiquen.

Sin madrugadas, y sin potingues.

 Sin maquillajes profanos, sin vestidos relucientes.

Sin sonrisas fingidas, lejos de la mala gente.

A respirar aires limpios entre humildes pescadores

Que afanosos entre redes, tejen  fríos y sudores.

Que mi cuerpo retoce, entre las aguas del mar

Y que la sal me devuelva…el gusto de amar.

 

 Encarna Recio Blanco.


miércoles, 29 de mayo de 2024

La vida te sorprende....

 


La vida te sorprende de vez en cuando.

Sí, la vida te sorprende de vez en cuando con sorpresas y con maravillosos regalos inesperados.

A veces, la vida se detiene frente a ti  para abrazarte y regalarte, lo que quizás nunca soñaste, y en ese abrazo, te recuerda que llegaste a la vida con el único objetivo de regalar amor, sonrisas, buenas palabras, comprensión , y que no viniste a luchar, ni a competir, ni siempre a sufrir.

Si, la vida hoy, me ha dado una gran sorpresa, que a decir verdad, como no estoy acostumbrada a recibir, me sorprendió, ya que en mi vida siempre me ha tocado dar, siempre dando a manos llenas,  como decía la Madre Teresa de Calcuta.” Difunde amor donde quiera que vayas y no dejes que nadie se aleje de ti… sin ser un poco más feliz”

Pues eso, hoy voy a tener la oportunidad de hacer felices a muchas personas, y estoy segura que también yo  lo seré, en un Auditorio donde me darán un Galardón  por mi trayectoria profesional, por mis poemas, por mis días y mis noches, sin escatimar horas ni esfuerzos  frente a un micrófono, donde  el amor, la solidaridad, y el compromiso eran mis objetivos para aquellos que necesitaban mi voz, para ser oídos.

En otra reflexión, tal vez os hable de los avatares de la vida, de los dolores, las tristes pérdidas, de las heridas de esas espinas que se nos clavan por los senderos de nuestros días.

Pero hoy no quiero pensar, ni hablar de ellos, hoy solo quiero pensar solamente, en los buenos regalos que a veces nos trae, de la mano de un Dios Misericordioso que siempre está atento a nuestras cuitas.

 

Encarna Recio Blanco.


viernes, 24 de mayo de 2024

Callada pasa la noche...


Callada pasa la noche sin mediar ni una palabra.

El viento en su letargo toca mi puerta y se para.

Se apodera de mis sueños un demonio vengativo

Que me recuerda que tú no estás, que ya te has ido.

 Lloran lágrimas de sangre los mantos que me arroparon.

Tengo sed y me contengo, están sangrando mis labios.

Alguien roza con sus uñas la esquina de mi almohada

Al mirar, escucho y siento un escalofrío en mi espalda.

Veo a un hombre que conozco su aliento y sus manos

Que reconozco su risa, y el tacto de su costado.

Me ama, y yo lo amo,  luchando  creo que en vano

Y cuando más me rebelo, mas se atan mis dos manos.

 ¿Eres tú mi amor que has vuelto? ¿Estás de nuevo a mi lado?

 Cansada y rendida veo a Dios, que me está mirando

Y su perfume  embriagador calma mi piel de inmediato

Le imploro  que no se vaya esta noche de mi lado

Para ayudarme en la contienda que tan sola, estoy lidiando.

 El momento desaparece, y vuelve a mi piel su suave tacto

Y siento que me palpita el corazón en mis manos.

Pero de pronto despierto y en la esquina de mi cama

Siento de nuevo ese aliento, ¡y no estás Dios mío!

¡Aunque te siento!

 

Encarna Recio Blanco.