miércoles, 10 de abril de 2024

Algunas veces...

 

 

 Algunas veces aplaco a las fieras de mi conciencia, mientras ellas revolucionadas, gritan tu nombre,  las calmo con mis manos, pero se cuelan entre mis dedos y vuelven a enfurecerse.

 Hay un león cobarde que duerme en una jaula de oro, no come carne y apenas  gruñe, ha prometido no despertarse hasta que tú regreses.

Un hombre de paja viene de un país lejano a pedirme un corazón, no puedo darle uno, porque  solo tengo éste, y ya, ni tan siquiera late.

Me encuentro con un duende de alas de plata, que se pasea grácil entre mis recuerdos, juguetea con ellos y destroza el que no le gusta.

Una ninfa  enamorada suspira por un astuto muchacho que un día, decidió no creer jamás.

Apareció de pronto entre la bruma, una sirena  ciega, buscando con las manos  un amor perdido, entre las arenas de aquella playa desierta, he intentado ayudarla pero yo también estoy ciega y no puedo socorrerla.

Una bestia humana llora angustiada, por el dinero perdido en la ruleta de la vida, sus manos son terribles y sus ojos me impiden ver su alma, me ha pedido silencio, pero es imposible darle Paz y menos aún, calma.

Un jorobado enamorado de una princesa, se resguarda bajo el palio de una iglesia, he intentado no juzgarle, pero mis convicciones me impiden  hacerlo.

Muchos más personajes, hoy se han paseado entre mis sueños y  por mis bellas historias, no puedo darles  cabida a todos, porque mi vida, ya no es un  cuento.

Aunque sea la historia de amor más grande, jamás contada.

 

Encarna Recio Blanco.



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