Aquella noche me quedé muda
Al dejarme el amor abandonada
Por callejuelas sin salidas
Donde las fieras anidaban.
Llamando a mil puertas
Que estaban cerradas
Bajo una impenitente lluvia
Que me bautizaba.
La tormenta bramando
Me encendían los cielos
Para que mis pasos
Siguieran ligeros.
Confesando mis pecados
Rodé por los suelos
Y un ángel caído
Me salió al encuentro.
Aquella noche sentí
Los puñales en mi cuerpo
El miedo en mi alma
Y mi corazón que
ya no latía…
Encarna Recio Blanco
