sábado, 25 de abril de 2009

Por la calle de las ánimas van...


Por la calle de las ánimas van tres beatas con mantillas.

Las campanas de la iglesia tocan que tocan, a misa.

Me miran con gran descaro porque llevo minifalda,

El pelo tirando a rubio y una melena muy larga.

 

En vez de correr me paro delante de estas fanfarrias,

Para decirles que recen por las que estén descarriadas.

Por las que tienen maridos y amantes meten en casa.

Por las que abortan maridos de las que están bien casadas.

 

Por el jefe de su hija que la tiene colocada

Y se dice por el pueblo que le ha comprado una casa.

Por el marido de la otra que a la cárcel fue a parar,

Porque dio talones falsos a quien tenía que pagar.

 

Por su suegra en un asilo cuando la herencia cogieron

Dejando a la pobre vieja que se pudriera allí dentro.

 Ahora me miran con rabia de oír lo que yo les digo

Y se arreglan la mantilla con un mohín encendido.

 

¿Que pedirán al Señor al rezar el Padre Nuestro?

¿Qué les perdonen las culpas o la envidia que sintieron?

Falsas monedas portaban con un grande Crucifijo.

Por la calle de las ánimas…murmuraban los tres bichos.

 

Encarna Recio Blanco.






No tengo ganas de hablar



No tengo ganas de hablar, de mirar, ni de escribir.

No tengo ganas de nada y me cuesta sonreír.

No puedo ya caminar por este largo sendero

Angosto y con mil espinas que sembraste a tu antojo.

 ¡Cómo quieres Dios que aguante las ganas y los deseos!

¡Cuando se me rompe el alma el día que no lo veo!

Si lo pusiste en mi vida aquella tarde de enero,

Cuando la lluvia caía y  tormenta había en el Cielo.

 Quizás fuera ya el presagio de lo que vendría luego,

Y no quise darme cuenta de sus besos traicioneros.

¿Cómo quieres que me aguante las ganas y los deseos?

Si me emborrachó la vida con vino de su veneno.

Cráteres de fuego,  montañas nevadas

Mil ríos sin agua y yo…enamorada.

Ya me he convencido, lo quiero olvidar.

¡Dame Dios las fuerzas para desatar...

Lo que tan atado en mi vida está.

No sé si podré… lo voy a intentar.

 

Encarna Recio Blanco.




El sueño huyó de mí...



El sueño huyó de mí como un lobo con hambre

Que busca la presa ara alimentarse.

La cama desecha gemía sin cesar

Vueltas y más vueltas a mí sin parar.

Del reloj cercano unas campanadas

Tristes eran tristes como mi almohada.

Buscaba tu cuerpo y no lo encontraba

Ansiaba unos besos que se me negaban.

Mi sangre hervía en la madrugada

Mi cuerpo pedía arder en tus brasas.

Las sombras vagaban en mi habitación

Entonaban tristes poemas de amor.

No tenían prisas y no me asustaban

Estaban velando mi luto del alma.

La luz en la alcoba pronto apareció

Y entonces el sueño  de mi se burló.

 

Encarna Recio Blanco.


sábado, 18 de abril de 2009

Caminaré taciturna...


Caminaré taciturna
Cuando ya nada me importe…
Sin volver la vista atrás

Por la senda de mi noche.


Me tacharan de loca.
De poeta incomprendida.
Quizás de samaritana
O de fulana furtiva.

Por nuestras calles secretas voy

Por donde las sombras ardían
Cuando tu boca y mi boca
Pegadas se consumían.

Con mi maleta de sueños
Hoy pasé por última vez
Para ver si aún quedaban…

 Mil besos por recoger.

 

Encarna Recio Blanco.


martes, 14 de abril de 2009

Dicen...que en España.


Dicen que en España apenas quedan burros

De cuatro patas claro, de los otros hay muchos.

Estos animales con caras de inocentes soportan los insultos

Cargando con los pesos  y omitiendo hasta los rebuznos.

 La historia nos dice que eran muy tercos,

Pero la verdad es que son, animales muy tiernos.

Este animal domestico de refranes y canciones

Tiene los días contados si no ponemos soluciones.

 Había seis razas puras de burros ya solo queda una

Y pronto...ninguna.

Dicen también que el contacto con estos animales

Mejora el equilibrio cuando los nervios se salen de su sitio.

 Pero ni por esas paramos su extinción, a  ver si el gobierno

 Toma conciencia y  para esta sin razón.

 Ante tal situación  yo me he puesto a pensar...

¿Si estos burros faltan? ¿Los otros quedarán?

 Y mira que los hay, por donde quiera que vayas.

Por bancos, oficinas, cajas, generales y mandangas.

 Por calles y plazas, en coche o a pié van dando patadas

Y nadie lo ve.

 Quitando los pisos de los desgraciados

Y bajando los sueldos de los jubilados.

 Mientras ellos comprando lingotes de oro puro

Para tener reservas por si alguna vez el culo se les ve.

 Apadrinando a los bancos con agua bendita

Y a los basureros que les den morcillas.

 ¿Que dicen que no quedan burros en el Mundo?

 Pues conozco a cientos que son más que burros.

 Si usted quiere un burro  me puede llamar

Y yo le diré con mucho gusto…donde los puedo encontrar.

                               

 Encarna Recio Blanco.





jueves, 2 de abril de 2009

Queridos amigos



Queridos amigos:

Con el fondo musical de los murcianos os mando estas líneas cargadas de emoción, alegría y positividad.

 Para todos vosotros que entráis en mi blog, con la esperanza de encontrar un poco de calma, amor, amistad, solidaridad y otros valores, que  en estos tiempos  están un poco olvidados.

Por eso hoy, que  ya estamos en primavera, una estación donde las flores se despiertan después de un  aletargado invierno, inundando nuestro entorno con el olor de azahar, de rosas, tomillo y romero, quiero compartir el aroma con todos vosotros.

Las he regado a todas estas flores que os mando, con mucho amor, con el aroma de mis poesías, sembrando en ellas, las esperanzas y el amor, que a veces necesitamos.

 Espero que os lleguen frescas y puedan haceros muy felices.

¡Un saludo desde la tierra de las flores amigos!


 Encarna Recio Blanco







martes, 24 de febrero de 2009

De mi propia cosecha



De mi propia cosecha te di aquel racimo,

Que mis pies patearon para hacerlo vino.

Vino que bebiste con gran avaricia,

Y te emborrachaste una noche fría.

Abrazada a ti más quería sentirte

Pero aquel letargo tú no conseguiste.

Te daba mi alma en caja de plata.

Te abría el corazón con todas mis ganas.

 Gemidos de fieras escuchaba el mar.

La Luna furiosa me empezó a gritar…

 Que veloz me fuera de tu borrachera.

Que eras alimaña buscando la presa.

El tiempo postrero me dio la razón

Querías un juguete y eso...no era yo. 

          

Encarna Recio Blanco.





viernes, 30 de enero de 2009

Como explicar algo



¿Cómo  explicar algo que ni siquiera yo entiendo? Lo que me supera, lo que no supero, lo que me revela y arreglar no puedo.

En este infierno de vida que arde, acosado por las balas a ras de los inocentes. En un Mundo poblado de seres errantes que buscan donde anidar su supervivencia, en mares sombríos, en noches interminables, sin pan, ni abrigo, en busca de la tierra prometida.

 

 ¿Cómo exponer las injusticias que asolan en éste entorno tan hostil que me ha tocado vivir?

 Con las manos atadas me rebelo a cada segundo de mi vida, sólo mi proceder, mi actuación,  mi deber solidario, en lo que puedo hacer, es lo que me instiga a seguir luchando cada día y eso, calma a veces mi congoja.

 

 Pero mi pluma me dice muchas veces que siga gritando, delante del micrófono, y ahí, sigo luchando por la igualdad de los seres humanos, en la calle, en el mercado, en cualquier acera o subida en la copa de un pino, oteando el horizonte.

 

 Quizás alguien mandatario escuche algún día mi llamada al orden, pero están tan ocupados en viajes, comilonas y desfalcos,  que se olvidan de la gente llana, trabajadora y sufridora que no pueden defenderse.

Muchos callan porque su vida es casi cómoda, tienen casa, trabajo, hijos y suegras, dinero, poder y no quieren molestarse, mudos otorgan y callan.

 

 Hablo por esos que no tienen Patria, por los que están en guerra, huyendo despavoridos con sus hijos en brazos, entre la nieve y las balas, por los que están sin trabajo, por los que no tienen casa, por todos aquellos que queremos conseguir la Paz a toda costa.

 

 ¿Donde están los encargados de defender los derechos humanos? ¿Por qué están tan callados los que nos gobiernan ante tantas injusticias?

 En este infierno que arde a una velocidad de vértigo, me muevo cada día, aunque quiero parar tanta injusticia, tanta soledad, tanto abandono, sola no puedo.

Por eso es por lo que te lo cuento amigo lejano, o tal vez, cercano, para que si tú puedes unirte a mí en esta contienda grites también.

 

 Todo y nada, este Mundo a veces de silencios, deja mi alma vacía, y esa luz que quiero ver, no alumbra el camino que quiero encontrar.

Para  todos los que queremos hacer un Mundo mejor, ahí os dejo mi alegato, esta noche en la que  estoy entre estrellas por la Paz.

 

Otra noche os prometo escribir cosas más placenteras, amigos.

 

Encarna Recio Blanco





Mi cuerpo lo necesitaba


Mi cuerpo lo necesitaba

Mi mente me lo pedía

Y con un bulto sin ropa

Me instalé en esta orilla.

 Había silencio en el mar

Las gaviotas volvían

Los rayos del sol brillaban

Cuando el mundo oscurecía.

Mis pensamientos volaban

Por la ancha celosía

De un cielo que me miraba

Cuando yo no lo veía.

 Nada hacía que se quebrara

La paz que a mí me invadía

Pero  negros pensamientos

Al acecho aparecían.

 Volé por el  horizonte

Mi cuerpo en el mar se hundía

A mi corazón la dejé libre

Al pensar que me querías.

 

Encarna Recio Blanco.


lunes, 12 de enero de 2009

Yo no sé como parar...


Yo no sé cómo parar

Las guerras que nos asolan.

Qué hacer ante la barbarie

De un mundo que callando otorga.

Yo no sé a quién decir

Que desaparezcan todas las armas

Miles de seres sin culpa mueren

Entre metrallas y bombas.

 Yo  no sé cuál sería el camino

Para parar este tren

Que descarrila sin frenos

Encima de un terraplén.

Niños que no tienen culpa

Pagan esta sin razón

Madres con su pena a cuesta

Llorando sin compasión.

Sólo me queda  mirar

Al Cielo que está llorando

Y decirle a Nuestro Dios

Que la Paz necesitamos.


Encarna Recio Blanco.

jueves, 8 de enero de 2009

Y así vagando día tras día...


Y así vagando día tras día

Entierro estos años que están llenos

Queriendo compartir

Con todos, mi  enorme cargamento.

El mundo que me rodea

No parece que le importen

Mis tormentos

Ni mis ganas de luchar

Ni mis entuertos.

Todos siguen su camino

Sin pararse a meditar

Que no mendigo…

Que doy, sin poder dar más.

Es muy triste caminar

Sola por este barbecho

Donde la tierra esta árida

Y los lobos, van hambrientos.

Encenderé las antorchas

Que alumbren mi caminar

Por este mundo que loco

Ya no puedo transitar.


Encarna Recio Blanco.