sábado, 12 de abril de 2008

Me gustaría que el incienso


Me gustaría que el incienso

No se apagara jamás.

Que las velas dieran luz

Al que está en la oscuridad.

Que los recuerdos no cesen

En la vida cotidiana

Y que los Santos del cielo

Nos protejan desde el alba.

Me gustaría que el amor

Mucho más se expandiera

Es el arma más segura

Que nos libera de guerras.

Y que ustedes esta noche

Tengan sueños muy felices

Nos encontramos mañana…

Para curar cicatrices.

 

Encarna Recio Blanco.


Un ciclón tengo

Un ciclón tengo en mi mente, tormenta en mi corazón

No sé cómo defenderme de este estado asolador.

Te di lo mejor de mí mis besos, mis primaveras

Los sueños que renacían de mi cosecha primera.

Tú venias de un camino donde sólo había mil piedras

Rocas grandes que no pude apartarlas de tu senda.

Viví momentos fugaces besos rotos por las esperas

Por la constante agonía de que te fueras con ella.

 Por más que yo te imploraba sordos tus oídos eran.

Y en las madrugadas duras rugía como las fieras.

Pasaste por alto algo que no te dabas ni cuenta

Y que tal vez algún día sea muy tarde si pensaras

En la enmienda.

No le distes importancia a mi amor desmesurado

A mi entrega demediada cuando estaba entre tus brazos.

 Te quise más que a mi vida y hoy más te sigo adorando

Amándote como nunca mi corazón había amado.

Pero el ciclón de mi mente revive los malos ratos

Esas esperas tan largas y esos minutos alados.

Retumban en mi corazón los truenos que tú has dejado.

Sin importarte si quiera el dolor que he cobijado.

 No puedo más con la carga de mi macuto pesado.

No puedo esperar más lo que tanto había soñado.

 En tu camino te dejo mal o bien acompañado

Con sangre que no es la tuya y con tus muchos andrajos.

 No sé si te olvidaré juro que voy a intentarlo.

No sé si a mi corazón puedo engañarlo.

 Pero allá en el horizonte oteo un mundo lejano

Que me dice que  me vaya para siempre de tu lado.

 

Encarna  Recio Blanco.

viernes, 11 de abril de 2008

Yo nací en trece


Yo nací en trece, también era martes

En el mes de agosto cuando el sol no brilla, arde.

Me pusieron una túnica Blanca como mí apellido

Un candado Recio y fuerte en  mis sueños aún dormidos.

 

Empecé un peregrinar por caminos que escondidos

Yo  quería descubrir sin miedo y con brío.

Había montañas heladas que quería derretir.

Había selvas con mil fieras, yo siempre con mi fusil.

 

Había guerras sanguinarias que nunca pude paliar.

Niños sin padre ni madre que nunca pude adoptar.

 Había mucha soledad que yo quise acompañar

Pero que no me dejaron pasar por aquel portal.

 

Había mucho trabajo y él me quiso acompañar

Siempre fue mi camarada en este peregrinar.

Había mucho amor perdido que quería recuperar

Y por más que lo buscaba, nunca lo pude encontrar.

 

 Aun sigo en esa búsqueda, mis fuerzas no fallarán

Aunque  sé que algunas veces, mi carga está a rebosar.

No sé si me entenderéis, tampoco a veces me entiendo

Solo sé, que aquí está mi corazón, repleto de sentimientos.

 

Encarna Recio Blanco.


jueves, 10 de abril de 2008

He fracasado mi amante...



He fracasado mi amante.

He roto este silencio.

El secreto de la historia

Vio la luz en este cuerpo.

 

En esta boca mundana.

En estas manos sin techo.

En estas piernas que andan

Sin destino y sin sendero.

 

He narrado mil relatos

Aunque juré no hacerlo

Pero mi alma amenaza

Con marcharse de mi cuerpo.

 

Perdona mi ruin manía

De no amarte en el silencio.

Perdona aquellas palabras

Que de mi boca salieron.

 

Sin querer bien lo sabes

Aunque de celos ardieron

Y maldice cuanto quieras

Al corazón que no tengo.

 

¿Es que he venido a esta vida?

¿A vivir lo que no quiero?

Yo prometí no venderme

Ni poner le nunca precio.

 

Encarna Recio Blanco.


miércoles, 9 de abril de 2008

Esta noche me desnudo




Esta noche me desnudo, de la cabeza a los pies

Quiero que mires despacio las heridas en mi piel.

De su color y textura yo las conozco muy bien

Pero quiero que compruebes las llagas que me causé.

 

Algunas son de muy niña cuando empecé a caminar

Las marcas no se han borrado aunque no me duelan ya.

Están grandes transparentes de adolescente infantil

Cuando quise volar alto y muy bajo me caí.

 

Las que ves en estos pechos fue cuando te conocí

La primera que marcaste aquella noche de abril.

Bajo la frente aquel día que no quisiste venir...

Las de mis manos al soltarte, aunque atada estaba a ti.

 

De mi alma no te hablo y menos de mi corazón

Sin piedad tú las sellaste cuando me dijiste adiós.

Esta noche me desnudo de la cabeza a los pies.

Quiero que me vea Dios y me bendiga después.

 

Encarna Recio Blanco.

martes, 8 de abril de 2008

Enumero las veces...


Enumero las veces que has dicho “te quiero”

Me sobran listas en blanco y en estas manos dedos.

 Relato los momentos de mis horas aladas

Pero a mi conciencia le sobran palabras.

Cuento con la mente mis noches en vela

Y faltan tablones  donde exponerlas.

Busco entre baúles huellas de tus besos

Y por más que los busco nunca los encuentro.

 Tengo reservados mil bancos vacíos

Que vieron callados nuestros desatinos.

Y tanto he pensado y tanto he sentido

Que mejor no cuento lo que he padecido.

Por eso te dejo y me voy sin nada

Pues tengo  el propósito de empezar…

Mañana.


Encarna Recio Blanco.






Palabras que van al viento...


Palabras que van al viento
Y del viento algún lugar
Manecillas que se paran
En relojes que no van.

Maldigo cada momento
Maldigo mi soledad
Todas las noches en velas
Que paso cuando no estás.

Te maldigo por quererme
Maldito mi corazón
Malditos todos los besos
Maldigo mi sin razón.

Maldita mi mente a veces
Que no para de lidiar
Con esperas sin llegadas
De un tren, que estancado está.

Maldeciré a los mares
Que no veremos jamás
La casa que compartimos
En mitad de un vendaval.

Maldigo las ilusiones
Que no se harán realidad.
Hoy te he visto y veo en tus ojos
Que muy pronto partirás.

 

Encarna Recio Blanco.


lunes, 7 de abril de 2008

Queridos transeúntes:


Queridos transeúntes que me leéis cada día:

 Amigos todos que a veces, guardáis los mensajes como suaves bálsamos de un ungüento sanador.

Amigos con un latir que no transmite y de una voz quebrada por el tiempo hostil que a nadie esquiva y que a todos daña.

 A veces nos enseñan grandes teorías que nada tienen que ver con la realidad.

En ocasiones, nos dañan con prácticas crueles que son el mejor examen que nos puede poner la vida.

 De todo experimenta el hombre, y de cada experiencia se retorna con menos pureza, pero con mucho mas saber.

 De los que me lean ahora, algunos habrán pasado ya, el umbral de los cuarenta, otros rondaran la frontera de los veinte o treinta,  y otros como yo, que  habrán pasado ambas fases, y se encuentren en ese tiempo que no cuenta.

Pero a cualquier edad se pueden vivir historias maravillosas.

 Cada día en este rincón, quisiera renovar los espíritus, esos espíritus alicaídos, los recuerdos, las soledades, las emociones, las  alegrías y las penas.

Compartimos un tiempo que a mí, siempre se me queda corto.

 ¿Bailamos pues, esta noche? Un beso.

 

 Encarna Recio Blanco.


miércoles, 26 de marzo de 2008

Hoy tus ojos...


Hoy tus ojos se pasean

Por mi corazón abierto

Por mis suspiros que siempre

Te dejo entre mis versos.

Los dejo bien cosidos

Con lágrimas con lamentos

Con las risas bien abiertas

Y con muchos fugaces besos.

Hoy, amigo que te adentras

Por mis surcos bien abiertos

Y te pregunto si he llegado

A recordarte algún sueño.

A sacarte alguna espina

El dolor de un desamor

O tal vez a resucitarte

El amor que se escapó.

 Dímelo no te sonrojes,

Tal vez nunca nos veamos,

Pero si te hice feliz

 Mil gracias a Dios, hermano.

 

Encarna Recio Blanco.


lunes, 24 de marzo de 2008

Se te olvidó quererme



A ti, que se te olvidó quererme

En una declaración de intenciones.

De pasiones encontradas.

De hielos entre las sabanas

Que juntos fuimos tejiendo

Noche tras noche.

A ti, que se te olvidó mi nombre

Entre el frío de tu cuerpo.

Entre la sal de tus manos

Y entre el reflejo del Cielo.

Se te olvidó que existía

Te quedaste en un recuerdo.

Construiste con tus manos

Este dolor tan inmenso.

Ya no grito, ya no lloro.

Ya no te busco en mis sueños.

Enterrados bajo tierra

Se encuentran mis sentimientos.

Soy estéril siendo madre

Y vacía en el silencio.

Busco razones que expliquen

Cómo he perdido este tiempo.

No es rencor, ni es el odio

Ni tan siquiera es el miedo

Es un dolor tan vacío

Que me duele hasta en los huesos.

Es la primera vez de todas

Que no suplico un te quiero.

Hoy está llorando Dios…

Hoy está llorando el Cielo.

 

Encarna Recio Blanco.



martes, 12 de febrero de 2008

La gente al pasar


 La gente al pasar me mira

¿Que estará escribiendo?

 Sentada no descanso, escribo.

De rodillas rezo y escribo.

De pie, en pie de guerra escribo.

Y la gente…mira que te mira.

Yo no veo a nadie y sigo en mi faena

De echar de mi mente lo que me envenena.

Pasa un mendigo y al lado se sienta

Le doy un poema y se lo merienda.

Y pasa el lotero, me mira riendo

Del desaguisado que yo estoy haciendo.

 Un guardia me dice que no puedo estar

Sentada en el banco sin talones dar.

El cura me dice que me vaya a misa

Porque se perdonan las falsas sonrisas.

 No escucho a nadie y sigo escribiendo

Cuando pasa  un niño con un padre nuevo.

Se me  acerca un viejo ¿Que estás escribiendo?

Yo no le contesto y le doy mil besos.

 La luna aparece con pañuelo nuevo

Me dice que suba, que pare,

Que me estoy muriendo.


Encarna Recio Blanco