Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amor. Mostrar todas las entradas

sábado, 9 de junio de 2018

Se acabaron las preguntas




Se acabaron las preguntas sin respuestas.
Terminaron las esperas sin llagadas.
 Las duras fronteras ya están cerradas,
y ese mar que divide nuestro mundo
sigue furioso chocando contra las rocas.

Ya no seguiré tus pasos, y tú seguirás tu rumbo.
 No puedo con la duda en mi macuto.
Ni el silencio que me acosa sin parar.
Ni las campanas al vuelo que tocan
a gloria, o a funeral.

Afronté los duros retos en la espera.
Cabalgué a lomos de titanes que
 siempre me dejaban naufragando,
en barcos de papel a la deriva.

Esta espera interminable
es más fuerte que las armas y el dolor,
mi mente me pide vacaciones
aunque mi  corazón, diga que no.

Encarna Recio Blanco.


martes, 1 de mayo de 2018

Madre



Madre…

Cuantas veces mi pluma sencilla
se calla con miedo se queda sin tinta
y el papel se rompe.

Nunca pude madre estando consciente
hacerte un poema como te mereces.

Fui la oveja negra en redil caliente,
fui la incomprendida, la que quizás no merece
llevar tu apellido Blanco cual la nieve.

Fue tu primer beso, promesa fue tu constancia mi guía,
fueron aquellos cachetes luz para mis negros días.

Fuiste poniendo pontones a mis desvaríos de niña
para que fuera muy limpia no sólo para ir a la escuela
sino para ir por la vida.

Un buen día de tu nido voló tu paloma herida
y se fue sola  remontando sendas valles y colinas.

Lejos de ti comprendió porque tantas regañas
el “Ten cuidado! ¡No corras…! y ¡heme aquí con mil heridas!

Ahora me paro y medito, ahora que ya no soy niña,
y me duele el corazón y me duele el alma mía
por no saber si llegué a lo que soñaste un día.

Recordé tanto mi escuela, a mi maestra,
y aquella farmacia fría donde yo, aun tan pequeña,
ya escribía mis poesías.

Poesías que siempre hablaban de lo que desconocía,
de lo que me imaginaba, de lo que después vendría.

¡Al amor pobre de mí! a la vida y era tan niña
y esas cosa que hoy conozco antes que distinta las creía.

Hoy con los años se tornan en realidades tan frías
que te hielan las entrañas que te aterida tus días.

Por eso añoro las cosas madre de cuando era una niña.

Sé que el mundo me enseñó cosas que tus no sabías
y que si las conocías…siempre tú las silenciaste
para no tarar mis días.

Pero como es imposible ir de buenas por la vida,
porque los golpes te hacen abrir los ojos aprisa.

Se endurecieron mis huesos, trabajé como tú hacías
y esquivé las zarzas negras que a mi paso florecían.


Y aquí me tienes, ya hecha casi una mujer prendida
de este mundo más bien malo, con mi alma más bien limpia.

Otra vez madre lo intento pero ya ves, no es poesía,
fueron suspiros al aire que recoge esta cuartilla.

Otra vez madre será, cuando mis musas dormidas
despierten…prometo hacerte madre…
la mejor de mis poesías.

Encarna Recio Blanco.



sábado, 21 de abril de 2018

Una puntada por la Paz.






Mi Virgen de la Fuensanta…

Con la aguja y con el hilo ante Ti,
 humildemente postrada.
 Quiero bordar en tu manto
estas sentidas puntadas…

Y una oración por la Paz del Mundo,
que cada día, más se nos desgarra.
Por esos niños que mueren  de miedo
entre bombas, metrallas, y lagrimas.

Por no tener, ya no tienen ni madres.
 Ni abrazos, ni Fe, ni Esperanzas.
Ni  el alimento que llevarse a la boca
muriendo, sin el pan, y sin el agua.

No puedo cesar en esta labor, Madre,
voy cosiendo y recosiendo sin pausa.
Mi corazón abatido y cansado te reza
para demandarte esa Paz tan soñada.

En cada puntada que doy… ¡Madre mía!
voy dejando mi sangre derramada,
para que Tú la repartas aquellos,
que les hace tanta falta.

Voy dejándote mis versos prendidos,
donde de Paz, siempre hablan,
para tocar a esos corazones crueles
que empuñan las armas.

Pon Tus manos milagrosas en ellos,
y en las heridas que sangran.
Cobija a los desterrados
y equilibra esta balanza.

Ya se me escapa la aguja.
 El dedal entre mis dedos danza,
y el hilo se entremezcla entre este lienzo,
 que cubra tus celestiales espaldas.

¡Mándanos la Paz al Mundo!
¡Madre de la Fuensanta!

Que no quiero ver más armas.
Ni lágrimas, en los ojos de esos niños,
con la inocencia en sus corazones…
y en sus almas.

Encarna Recio Blanco.


martes, 3 de abril de 2018

Hoy siento en el corazón





Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas,
pero mi senda se pierde
en el alma de tiniebla.

La luz me troncha las alas
y el dolor de mi tristeza
va mojando los recuerdos
en la fuente de la idea.

Todas las rosas son blancas,
tan blancas como mi pena,
y no son las rosas blancas,
que ha nevado sobre ellas.

Antes tuvieron el iris.
También sobre el alma nieva.
La nieve del alma tiene
copos de besos y escenas
que se hundieron en la sombra
o en la luz del que las piensa.

La nieve cae de las rosas,
pero la del alma queda,
y la garra de los años
hace un sudario con ellas.

¿Se deshelará la nieve
cuando la muerte nos lleva?
¿O después habrá otra nieve
y otras rosas más perfectas?

¿Será la paz con nosotros
como Cristo nos enseña?
¿O nunca será posible
la solución del problema?

¿Y si el amor nos engaña?
¿Quién la vida nos alienta
si el crepúsculo nos hunde
en la verdadera ciencia.

¿Si la esperanza se apaga
y la Babel se comienza,
qué antorcha iluminará
los caminos en la Tierra?

¿Si el azul es un ensueño,
qué será de la inocencia?
¿Qué será del corazón
si el Amor no tiene flechas?

¿Y si la muerte es la muerte,
qué será de los poetas
y de las cosas dormidas
que ya nadie las recuerda?

¡Oh sol de las esperanzas!
¡Agua clara! ¡Luna nueva!
¡Corazones de los niños!
¡Almas rudas de las piedras!

Hoy siento en el corazón
un vago temblor de estrellas
y todas las rosas son
tan blancas como mi pena.
G. Lorca

Encarna Recio Blanco


sábado, 10 de febrero de 2018

Te amo




Te amo…
Te amo, de una manera inexplicable.
 De una forma inconfesable.
 De un modo contradictorio… ¡Pero te amo!

Con mis estados de ánimos
que son muchos,  y cambian de humor
 continuamente.
 Por lo que sabes,
El tiempo, la vida, y la muerte ¡Te amo!

Con el mundo que no entiende.
 Con la gente que no comprende.
Con la ambivalencia de mi alma.
 Con la incoherencia de mis actos.

Con la fatalidad del destino.
 Con la conspiración del deseo.
 Con la ambigüedad de los hechos.
Aún cuando te digo que no te amo ¡Te amo!

¡Hasta cuando te engaño,
 no te engaño!
 En el fondo llevo a cabo un plan
 para amarte más, y mejor ¡Te amo!

Sin  reflexionar, Inconscientemente,
 Irresponsablemente,
 Involuntariamente  ¡Te amo!

 Te amo con un cuerpo que no piensa.
 Con un corazón que no razona.
 Con una cabeza que no coordina.
 Incompresiblemente sin preguntarme,
porqué… ¡Te amo!

Sin importarme porque te amo.
Sin cuestionarme
porqué te quiero  tanto…
 ¡Y te amo tanto!


Encarna Recio Blanco.

sábado, 20 de enero de 2018

No quiero que mis fuerzas se extingan



No quiero que mis fuerzas se extingan
  trabajo con ellas,
 son las que dejan a mi corazón
en el barbecho para la siembra.

Dejadme con ellas a cuesta
por senderos con flecos de la verde hierba
¡Que no me pesan!!!
Que son las que  me ponen las alas
para volar por el cielo con ellas.

Las que me hacen que no me aleje
de un mundo donde las guerras pululan.
Donde los  niños lloran entre balas.
Donde el hambre cuesta lagrimas.

Donde los poderosos sementales
 sacian sus vicios violando a niñas.
Donde los seres humanos mueren
cada día en el mar a la deriva.

¡Dejadme que trabaje con ellas!
Que siga buscando el camino de la luz
para encontrar donde posarme.
Donde poder tocar la lira y escribir.
 en el desconcierto de una tierra
que se va desgranando poco a poco.

Quisiera alejarme de este mundo.
 Un mundo donde el tiempo se malgasta
 en forjar cadenas.
En llenar de sucios dineros las alacenas.
Donde se asesina y se roba a sangre fría.
Donde la justicia está podrida y retardada.
Donde los montes mueren ardiendo
hechos cenizas.

Pero no puedo,  alejarme de la faena,
mis fuerzas me atizan para que siga en la brecha,
y para denunciar el horror que asola esta tierra.

Legisladores, dirigentes, mandatarios,
políticos de tres al cuarto, gobernantes,
cabezas pensantes…
¿Qué hacéis en un mundo donde el hambre,
 las miserias y las injusticias
acosan a tantos seres humanos?

¡Solo tenéis hambre  de poder!
¿Donde está vuestra vergüenza?
¿Dónde vuestro corazón?

¡Dios mío…Dios mío...
Porqué nadie me oye!

¡Porqué!

 Encarna Recio Blanco.


jueves, 14 de diciembre de 2017

Parece ser



Parece ser, que la Navidad
ya está  llegando cargada,
 con sus mil regalos para aquellos,
 que estaban muy lejos y  vuelven a casa.

Parece ser, que en estas fechas
todo el mundo es bueno.
Saludos, propósitos, besos
y abrazos fraternos.  

Parece ser, que los vagabundos
en estas fechas ya tiene segura,
la comida, la cama, y las mantas,
para acallar las conciencias
 de aquellos, que los avasallan.

Parece ser, que el destino, destila su magia,
cada día peleando con él,
y ahora aparece de repente,
dándome las gracias.

Parece ser, que las nubes en la Navidad
no tienen ni gota de agua,
van de un lado para otro despistadas,
sin derramar ni una sola lágrima.

Parece ser, que mis musas
 no quieren rondar por mi casa,
las veo extasiadas mirando a dos enamorados
 que se besan con ansias.

Parece ser, que  esta noche quería escribir
 un Villancico que hablara de Amor,
 de Paz, de Alegría, y de Esperanzas
para que en el mundo Reine la Paz…

¡Y se ponga fin a  las Armas!

 Encarna Recio Blanco.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

A tí me arrojo




A ti me arrojo sin vacilar
por la llanura de tu cuerpo.
Mójate en mi cascada arrolladora
y bebe de mis aguas peligrosas.

En el viaje hacia la meta
corona con tus manos mi impaciencia.
Habítame con los suspiros
de tu frondosa sementeras.

Queriéndote ahogar en el placer
mi cuerpo, no tiene hartura.
Cual un corcel desbocado
se pierde, por la llanura.

Encarna Recio Blanco -De mi libro

“ATARDECERES DE FUEGO”


lunes, 6 de noviembre de 2017

En vela de noche y día




En vela  de noche y día,
 paso contando las horas,
por tu querer traicionero
la pena, me está matando.

En penitencia  pregunto
al Dios que nos da la vida,
por qué te fuiste con ella
si era a mí, a quien querías.

Llevo tus labios pegados
a mi boca ,vida mía.
Tus ojos son en mis noches
las estrellas que me avivan.

Los dolores de mi alma
tan sólo los calmarías
si volvieras  a mi lado
para el resto de mi vida.

En vela de noche y día,
se agudizan mis tormentos,
al pensar, que en otros brazos
se está quebrando tu cuerpo.

Y yo sé, que tú me quieres,
que me buscas a escondidas,
por la calle de las ánimas vas,
con la cruz de la agonía.

Sé que me añoras en tu cama
cuando tu cuerpo se enciende,
 y que se  apaga al ver…
a la que a tu lado duerme.

Maldita sea la conjura.
Maldito sea el dinero,
que no podrá comprar nunca
 un amor tan verdadero…

¡Como el nuestro!


Encarna Recio Blanco.

martes, 6 de junio de 2017

No lo creo todavia

 

No lo creo todavía
estás llegando a mi lado
y la noche es un puñado
de estrellas y de alegría.

Palpo gusto escucho y veo
tu rostro tu paso largo
tus manos y sin embargo,
todavía no lo creo.

Tu regreso tiene tanto
que ver contigo y conmigo
que por cábala lo digo
y por las dudas lo canto.

Nadie nunca te reemplaza
y las cosas más triviales,
se vuelven fundamentales
porque estás llegando a casa.

Sin embargo todavía
dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía.

Pero vienes y es seguro
y vienes con tu mirada
y por eso tu llegada
hace mágico el futuro

y aunque no siempre he entendido
mis culpas y mis fracasos,
en cambio sé que en tus brazos,
el mundo tiene sentido.

Y si beso la osadía
y el misterio de tus labios,
no habrá dudas ni resabios
te querré más todavía.
  

M. BENEDETTI

domingo, 9 de abril de 2017

Es tu risa





Es tu risa la sinfonía de mi río desvelado.
La cadencia sonora de una guitarra
cuando modula una serenata.

Tus palabras son las que me nutren
como el mejor alimento para mi alma.
Aureolas desprendes de sutiles fragancias
en el recóndito jardín  que nos abraza.

Cálidas tus manos amasando mi cuerpo
que encendido al notar el contacto,
se abalanza en tu fuego.
Y muy juntos nos fundimos como el acero.

La noche se duerme oyendo nuestra danza
de aromas y fuegos que se expanden
por nuestra piel  entre  sábanas mojadas.

El eco lejano de unas campanadas
nos sobresalta…
retumba a lo lejos y nos anuncia
 que ha llegado el fin de tu escapada.

Encarna Recio Blanco
Escucha"ES TU RISA" en Spreaker.