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sábado, 5 de enero de 2019

Agranda la puerta Padre...


Agranda la puerta Padre

 Porque no puedo pasar.

La hiciste para los niños,

Yo he crecido a mi pesar.

Si no me agrandas la puerta,

 Achícame por piedad.

Vuélveme a la edad aquella

En que vivir es soñar.

Unamuno.

Encarna Recio Blanco.



viernes, 30 de marzo de 2018

¡Padre Nuestro!

¡Padre Nuestro! 

Que estás en los Cielos en las flores, 

En el canto del jilguero y en los corazones abiertos.

Que estás en el perdón, en la caridad, en el amor, en la oración,

En la humildad, en los rencores y en los que están  hambrientos.

 ¡Padre Nuestro! que estás en  mí,  en la calma, 

En el que me hiere,  en la paciencia, en el gesto,

Y en el que está en constante tormento.

  Que estás en el  exilio, en las fronteras y en los que tienen

Miedo de aquellos tiranos...

Sin pan, sin trabajo, que son inocentes y los tienen

Presos.

Santificado sea Tu nombre Misericordioso. Glorificado

Por todo lo que es bueno, Justo y honesto,

 Iluminándonos siempre, los negros senderos.

 Venga a nosotros Tu Reino de fe, de paz, de justicia

Y de sosiego,cuando la tempestad  se adentra

En nuestros puertos.

 Ten piedad de los que te imploran,  de los que lloran,

De los humildes de los niños desamparados

Y de los ancianos solos.

¡Este mundo  a veces Dios mío es tan frío, como el hielo!

Hágase Tu voluntad en la Tierra y en  el Cielo.

Danos la calma, el sosiego, las fuerzas para sobrellevar

En nuestra vida los dolores que padecemos.

 Pero aun así, si estos sufrimientos fueran necesarios…

Danos las fuerzas, la paciencia, el coraje y el amor,

Para sobrellevarlos.

¡Y no olvides Padre mío! que todas las noches…

Yo lloro contigo.  Amén

 

Encarna Recio Blanco




miércoles, 25 de marzo de 2015

Padre Nuestro que estás en los Cielos.


¡Padre Nuestro que estás en los Cielos!

¡Cómo te digo esta noche el dolor que siento!

 ¡Padre Nuestro! Que estás en la tierra

En el llanto, en el huerto, en el mar, en el puerto,

Entre el hielo y el viento.

 ¡Padre Nuestro! Que estás en el Cielo  y en la Tierra

Donde tienes tu gloria y tu infierno.

Entre montañas heladas han quedado sus cuerpos.

 ¡Padre Nuestro! que estás en la espina

En el beso, en la espiga, en el pecho, entre el hielo…

 Padre que habitas en cualquier sitio

Dios que penetras en cualquier hueco.

 Tú que quitas la angustia y el miedo…

Aunque  no entendamos a veces tus misterios.

 Entre montañas heladas han quedado sus cuerpos

Sin el abrazo amoroso, sin el último beso.

 Santificado sea Tu nombre en todos los confines del universo.

Nuestras alas se rompen a veces aunque sean de acero.

 Venga a nosotros Tú Reino después de dolores tan inmensos.

Cuando la sangre riega las montañas con el horror y el miedo.

 ¡Padre Nuestro! Si es Tu voluntad la acataremos

Pero calma el dolor de esos padres y de tantas familias

Que hoy están sufriendo ¡Padre Nuestro!


Encarna Recio Blanco.