Mostrando entradas con la etiqueta Agua. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Agua. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de junio de 2017

Donde se me habrá perdido



¿Donde se me habrá perdido?
Todo el día la estoy buscando,
la casa de vuelta y media
y ella, parece que se ha esfumado.

Siempre la prendo en mi cara
de la noche a la mañana,
y reluce más que el sol
 y más limpia, que el agua clara.

¿La habré dejado en la cama?
 Anoche me asaltó una duda,
y mi corazón se imbuía
en otro corazón, que me soñaba.

¿Por donde la habré perdido?
Si siempre la llevo puesta,
como escudo que me escude,
de las podridas conciencias.

¡Anda sal de tu agujero!
 Vuelve a iluminar mi cara
que sin ti, parezco una sombra
que vaga de casa, en casa.

 ¡Al fin la encontré!!!

Donde menos esperaba,
estaba dibujada en un poema
que hice, para aquel hombre
que desde lejos me llamaba.

¡Válgame Dios  de los Cielos!

Mira que soy despistada,
perder sin ton ni son…
la única sonrisa
que me quedaba en mi cara.


Encarna Recio Blanco.


domingo, 11 de junio de 2017

Si señor...el vino



"Sí señor... el vino puede sacar
cosas que el hombre se calla;
que deberían salir
cuando el hombre bebe agua.

Va buscando, pecho adentro,
por los silencios del alma
y les va poniendo voces
y los va haciendo palabras.

A veces saca una pena,
que por ser pena, es amarga;
sobre su palco de fuego,
la pone a bailar descalza.

Baila y bailando se crece,
hasta que el vino se acaba
y entonces, vuelve la pena
a ser silencio del alma.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.

Cosas que queman por dentro,
cosas que pudren el alma
de los que bajan los ojos,
de los que esconden la cara.

El vino entonces, libera
la valentía encerrada
y los disfraza de machos,
como por arte de magia...

Y entonces, son bravucones,
hasta que el vino se acaba
pues del matón al cobarde,
solo media, la resaca.

El vino puede sacar
cosas que el hombre se calla.

Cambia el prisma de las cosas
cuando más les hace falta
a los que llevan sus culpas
como una cruz a la espalda.

La puta se piensa pura,
como cuando era muchacha
y el cornudo regatea
la medida de sus astas.

Y todo tiene colores
de castidad, simulada,
pues siempre acaban el vino
los dos, en la misma cama.
Pero... ¡qué lindo es el vino!.
El que se bebe en la casa
del que está limpio por dentro
y tiene brillando el alma.

Que nunca le tiembla el pulso,
cuando pulsa una guitarra.
Que no le falta un amigo
ni noches para gastarlas.


Que cuando tiene un pecado,
siempre se nota en su cara...
Que bebe el vino por vino
y bebe el agua, por agua."
A.Cortez