martes, 17 de abril de 2018

Esta noche te hablo…


Esta noche te hablo…

 Lerda y cegada por las lágrimas que vierto,

Y que su agua apagará, lo  que me  dicta el fuego.

Mi boca me impide hablar, pero me anticipo a ello,

Aunque la tinta se agote, no cejaré en el empeño.

Escucha mi elocuencia muda, mi dolor y mi tormento.

La llamada a voz en grito de mi gloria y de mi infierno.

¿No ves la fiera borrasca que hoy habita en mis adentros?

Donde naufragan turbados, mis penosos sentimientos.

El vivir sin ti me ha condenado, a estar sitiada

Entre barrotes negros,

Con murallas que me impiden ver, cada día los cielos.

 Ya la muerte no me esquiva, viene, porque la deseo,

Al pensar, que en otros brazos, tu cuerpo se está meciendo.

Mi alma rendida clama entre suspiros al viento,

Que me regales postrero sólo, un añejo te quiero.

¿No ves cómo mi corazón clama,  sin tener paz ni remedio?

Queriendo el dolor calmar con estas letras al céfiro.

En lágrimas y suspiros, mi alma y mi corazón a un tiempo,

Van camino de una senda, donde el final es eterno.

No me sirve de nada la vida, sí las razones que tengo,

Para repudiarte hombre, aunque en el fondo… te quiero.

¡Qué contradicción Dios mío! ¿Qué es lo que estoy escribiendo?

Tanta muerte en mi vida, tan poco dolor, en el que está muerto.

…Y no te pido consuelos en los dolores que padezco.

Sólo quiero que algún día, tú no sufras por ellos.

No te olvides que te quiero, y que te sirvan de recuerdo,

Los tesoros que me debes, y los besos que no tengo.

Acuérdate amor mío, de tus vanos juramentos.

Lo que proclamó tu boca, lo han refutado tus hechos.

Ahora ya te digo adiós, con el ahogo que  siento.

Ni me da venia mi llanto… ni me da lugar mí tiempo.

 

Encarna Recio Blanco



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